Y Dios hizo la luz

Ojalá todo fuera tan sencillo como eso, o que Prometeo nos bajara el fuego para calentarnos, pero lamentablemente eso no es así, si no que se lo pregunten a los vecinos de la provincia de Gerona en las últimas fechas. Para nuestra desgracia, los dioses hace tiempo que dejaron de velar por nosotros en esta cosas tan mundanas y una suerte de entes los han sustituido. En muchos aspectos estos entes son similares a los dioses antiguos, para empezar son muy poderosos y la mayoría de las veces sus deseos se acaban convirtiendo en leyes para los mortales. No puedes verles ni hablar directamente con ellos, ya que no tienen oficinas a las que acudir, y al igual que antes se hablaba con los inmortales a través de intermediarios y de rezos, ahora se realizan todas las gestiones con estos entes a través del teléfono. Si señores, nos referimos a las eléctricas.

En los últimos días vemos como han salido a la palestra por los incidentes que el temporal de nieve ha desatado en Cataluña y por otras informaciones, que nos ponen a las eléctricas como uno de los servicios que mayores denuncias han generado por sus desmanes y abusos hacia los consumidores. Pero por desgracia, todas esas reclamaciones no hacen moverse ni un ápice a estos entes, tal y como los dioses no se inmutaban ante los mortales antaño o como sus representantes hacen hoy día (ya que rara vez vemos a las autoridades religiosas adaptarse a los nuevos tiempos).

La lista de abusos que realizan son equiparables a las correrías de Zeus violentando a doncellas en sus mejores tiempos. Entre todas “convencen” al gobierno para liberalizar el mercado, para que los precios ya nos los marque el estado. Pero estamos en un curioso país en el que los “atractivos” precios que nos ponen las eléctricas para que dejemos las tarifas de papá Estado son mayores que estas, ¡esto si que es competitividad! A esto hay que sumarle que dichas empresas engañan a sus clientes diciéndoles que tienen que pasarse a mercado libre porque así lo dice el gobierno, además no ofrecen a los nuevos clientes la posibilidad de hacer su contrato en mercado regulado. Ahora y volviendo a la invisibilidad de estos entes, si quieres contactar con ellos para cualquier gestión (reclamación de facturas, altas, bajas, información, etc…), tienes que llamar a un teléfono que encima suelen ser 901, para que ya el cliente se piense el llamarles, después te tiras una buena minutada hablando con máquinas y si tienes suerte te atiende un teleoperador que es de una subcontrata y cuya capacidad para solucionar cosas que vayan más allá de tomar lecturas de contador o reenviar facturas es bastante limitada. En ocasiones puede que en tu ciudad haya oficinas de atención al cliente en la que poder hacer ciertas gestiones, pero en la mayoría de los casos, son centros asociados (tiendas de electricidad y negocios afines) que tampoco son la eléctrica y cuya capacidad es aún más limitada que la del teleoperador, y por último tenemos la opción de Internet para realizar ciertas gestiones, que en la mayoría de los casos tienes que acabar realizando por teléfono porque no se registran convenientemente. Vamos, que seguramente el contacto con los dioses del pasado que nos proporcionaban luz y calor era más sencillo.

Mejor no olvidarnos de los pagos a estos entes como compensación a sus excelentes servicios. Facturan lo que quieren y como quieren siempre amparándose en que la normativa que marca el ministerio de Industria les obliga a operar de una u otra forma. Que si el técnico no tiene obligación de tomar lectura más de dos veces al año (y el que se pase cada 2 o 3 meses, acaba siendo un favor que hay que agradecer a la eléctrica de turno), que si ahora hay que facturar mensualmente, pero como el técnico no se pasa todos los meses, se estima el consumo en relación al consumo del año anterior en ese mismo domicilio, que el cliente siempre tiene la opción de llamar para darnos la lectura, etc… En definitiva que siempre va a haber una normativa institucional a la que se amparen para justificar su actuación y muy hábilmente se ponen como víctimas ante sus clientes dejando a los gobernantes como los malos, ya que ellos solo actúan con las normas que ellos les marcan. Qué casualidad que esas normas siempre favorecen a la eléctrica y nunca al consumidor. Sinceramente, unos cuantos rezos, unas cuantas festividades y un par de vacas sacrificadas eran mejor forma de pago por la luz y el calor del fuego o el sol, que las actuales, por lo menos uno sabía a lo que atenerse y la furia de los dioses no solía ser tan impersonal, como sucede a día de hoy en la que estos entes, si por un casual (no tan casual en los tiempos que corren) el banco te devuelve un recibo, te envían una circular mafiosa y amenazante poniéndote poco más que como un criminal.

La verdad es que estos nuevos todopoderosos de la energía son mucho más injustos y caprichosos que un Zeus mujeriego o un Apolo cantarín, y lo aquí expuesto nos es más que la punta de un iceberg demasiado grande.

Asimilado Negro

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